
Jake Rosser sigue marcado por el trastorno de estrés postraumático que arrastra desde sus años como agente K-9. Intenta vivir en calma junto a su familia y su perro retirado, Socks, pero esa paz se rompe cuando una banda implacable los ataca sin piedad. Decidido a proteger lo que más quiere, Jake une fuerzas con su nuevo compañero K-9, Argos, y se adentra en el mundo criminal, enfrentándose a autoridades corruptas, una red de narcotráfico y a los fantasmas que aún lo persiguen.