
En un trayecto en metro, el aparentemente confiado Clay (André Holland) se cruza con Lula (Kate Mara), una mujer blanca tan seductora como peligrosa. Lo que comienza como una interacción coqueta se transforma en un enfrentamiento psicológico agresivo que deja al descubierto las inseguridades, tensiones internas y conflictos raciales de Clay, despojándolo de su falsa estabilidad.